Portafolio de Eduardo Almeida Sánchez

Enero 15, 2007

EL EVANGELIO SEGÚN EL PRECIOSO

Archivado en: E-consulta, columna, escrito, local — ejalmeida @ 4:19 pm

15/01/2007   |  16:19 hrs


Eduardo Almeida Sánchez
EL EVANGELIO SEGÚN EL PRECIOSO

“Yo no soy un mesías” dijo Mario Marín hace un par de días, en una grotesca continuación de aquel “dios quiere que sea gobernador” que le escuchamos en su campaña hace poco más de dos años. Es de suponerse que el aclarar que no es un mesías es para evitar parecer megalómano y desubicado, y sobre todo para recordarnos que no es divino sino precioso.

A un mes del día de San Precioso, el 14 de febrero, el día del amor y la amistad entre pederastas, empresarios truculentos y gobers preciosos, la santísima trinidad, Mario, Marín y su Voz, se asegura de llegar a su segundo informe rodeado de querubines “zavalescos” y listo para hablar del edén que sus demonios han construido en Puebla. No habrá temas heréticos en el Congreso Local, nada sobre Lydia Cacho, nada sobre Martín Barrios, nada sobre San Franciso Ocotlán y las perforaciones sin permiso, nada sobre el costo al erario público de su prédica propagandística en todos los medios y por todos los medios. Tampoco se explicará la coincidencia entre la renovada amistad entre el ahora sumiso CCE, en manos de Juan José Rodríguez Posada, y el Gober Precioso, y el milagro asignación de los recursos del ISN a esa falange patronal.

Seguramente se eliminará todo evangelio apócrifo sobre el nombramiento de su compañero en el cuidado de chivos, Manuel Cándido Flores Mendoza como ombudsman, a quién todavía trata de levantar como a Lázaro, pero que no deja de ser ya un cadáver político. Tampoco se hablará del dudoso nombramiento de Antonio Juárez como Presidente de la Comisión de Acceso a la Información Pública (CAIP). No se mencionarán las negociaciones que resultaron en la visita a Hueytlalpan del Soldadito de los Pinos, Felipe Calderón, ni se recordará que trató a Marín con la hiel de su desprecio.

Seguramente no serán reconocidas esas falsas apariciones del narcotráfico y de sus descuartizados. Seguramente no se recordará a los falsos profetas que dicen que el Estado de Puebla está al borde del colapso, de la violencia, de la degradación social y que está cayendo en manos del crimen organizado.

Pero además de todo lo anterior, Marín no se conformó tratar de convencernos de que no es de origen divino, remató su sueño de llegar al Olimpo de la preciosura diciendo que si al propio Jesús lo traicionaron, ¿qué se puede esperar uno? y es así como el Precioso mira hacia el cielo creyendo que su lugar está en la corte celestial y a lado del Padre, sin darse cuenta de que está en la Casa Aguayo, conocida popularmente como “la marranera” y sentado a la derecha de sus dos botellas de coñac.

Como dijera la epístola de Kamel a los Solymarenses, Marín no es el Mesías, es “el héroe de esta historia, papá”.

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